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El ejército y las fuerzas de seguridad de Mali celebraron ayer su 49 aniversario en medio de la aparición de amenazas por al-Qaeda, el tráfico de armas y drogas y los secuestros de turistas en las partes norte del país del oeste africano. En su discurso, el presidente maliense Amadou Toumani Touré dijo que estas amenazas en la franja Sahel-Sahara "no se originan en Mali" y "no apuntan directamente a los malienses". "En lo que nos corresponde, no se escatimarán esfuerzos para erradicar estas amenazas nacionales. Mali actuará ante los problemas actuales, pero es importante que todo el mundo venga a su ayuda para que toda la franja Sahel-Sahara pueda ser suficientemente segura", añadió. El presidente pidió tanto a los países vecinos como a los socios occidentales dar más apoyo al ejército y las fuerzas de seguridad de Mali en su cruzada contra al-Qaeda y los traficantes de drogas. Desde noviembre se ha reportado una serie de secuestros contra ciudadanos nacionales del oeste en Mali o en los países vecinos. El grupo de al-Qaeda en el Maghreb Islámico se ha hecho responsable de los secuestros. La víspera de la celebración del ejército, el jefe de estado maliense anunció la movilización de 5.000 millones de francos de CFA (10 millones de dólares USA) para la rehabilitación de las barracas, la compra de equipo y la construcción de cuarteles generales de la policía.
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