Esto pasa sin comentario. Camiones procedente de Gambia invirtiendo su contenido humano al sitio fronterizo de Karang sin ninguna explicación. El pleno, los expulsados no son más que senegaleses, sino también guineanos, de los Ghaneanos, de los Nigérians, et cetera. Gambia no quiere más ellos porque no han pagado su permiso de residencia 'Alliance carte' que cuesta aproximadamente 23 mil francos Cfa y tiene que ser renovada cada año. Entonces, el país decide deshacerse vertiéndolos en la frontera con el Senegal. Incluso si algunos consiguen irse a Gambia en la clandestinidad, algunos de ellos escogen domicilio en Karang sin que se les inquiete.
Moustapha Diallo viene justo de ser depositado en la frontera con una cuadrilla de amigos, todos de los guineanos como él. Es 20 h e informan no haber comido nada desde la mañana. El cansancio se lee sobre estas caras inquietas. 'Es pronto la mañana que policías nos han despertado en la violencia. Sin incluso dejarnos el tiempo de tomar algunos equipajes, nos han amontonado en buses para expulsarnos de Gambia. Es inhumano tratar así a su hermano africano', lanza Amadou Diallo. Por turnos, cada uno ha querido acapararse del micro para cortar una camisola de vergüenza a los responsables de su desconcierto.
Éstos expulsados se quedan con todo convencidos de su vuelta a Gambia y se activan ya para irse a la noche. 'Encontraremos los medios de irse hoy incluso, esta frontera no es muy bien guardada de todas maneras. No es más para quedarse en este país sino justo para recuperar los nuestros cosas y volver a casa nuestra o venir vivir aquí en el Senegal', confía Thierno, teñido negro, corta media, jacket tejanos sobre el hombro. Este joven hombre de 20 años reconoce estar en Gambia desde hace tres años. Peluquero de su estado, los suyos cosas ya no funcionan. He aquí por qué lo ha estado él imposible de pagar su tarjeta de residencia este año. Expulsado, arrancado de lo que parecía ser para él su único futuro, Thierno tiene la cara aterrorizada. De repente, cómo tomaste por una viva cólera, lanza: 'Me Marcho enseguida recuperar mis equipajes y venir instalarse aquí.'
Como él, algunos expulsados prefieren escoger domicilio a Karang. Una opción que expone a menudo las poblaciones de este pequeño municipio a peligros reales. En Karang los giros de tiendas, robos de escúteres, agresiones humanas se han hecho frecuentes. El edil de la ciudad, Ousmane Sène, se interroga sobre esta práctica que ha acabado según él de exponer Karang a una inseguridad crónica: 'Este fenómeno existe desde hace diversos años y siempre uno se ha preguntado si existía un compromiso entre los dos Estados. Qué que haya, este fenómeno trae un atentado grave contra la seguridad de nuestro municipio. Las autoridades administrativas y policíacas encontradas no nos han nombrado nada plausible. Ahora, actuaremos a nuestro nivel'.
En esta empresa, el alcalde de la ciudad no estará solo ya que podrá contar con una población más que nunca decidida a pelearse con lo que dice 'un peligro permanente'.